jueves, 9 de abril de 2020

Blanca Ramos: “Me inquieta cómo nos cambiará esta crisis la forma de trabajar” (I)


La crisis sanitaria generada por el coronavirus Covid 19 ha afectado a la totalidad de la sociedad y de sus instituciones, también a los abogados y abogadas y sus colegios profesionales que, por una parte, no pueden realizar la parte de su trabajo relacionada con las instancias judiciales mientras por otra tienen que hacer frente a una avalancha de normativas legales de difícil interpretación. La decana del M.I. Colegio de Abogados de Pamplona, Blanca Ramos, reflexiona sobre diversos aspectos de la complicada situación que vive la abogacía y la labor que realiza el MICAP en una entrevista que, por su extensión e interés, publicaremos en dos entregas.

¿Cómo valora la situación actual de la abogacía local con motivo de la crisis del Covid19?

A la preocupación por la salud y situación sanitaria de los abogados y sus familias se suma la relativa al aspecto profesional. Atravesamos momentos complicados y espero que la situación sea coyuntural. Me inquieta cómo nos cambiará esta crisis en la forma de trabajar, de relacionarnos con nuestros clientes, cómo se podrá remontar la situación después de una paralización prácticamente total de la actividad procesal. Hoy no es posible acudir a instancias judiciales para buscar solución a cuestiones que legalmente no se consideran urgentes, pero que para la ciudadanía lo son. Asuntos de familia, menores, arrendamientos, propiedad horizontal, contratación, deudas…las cuestiones siguen planteándose y los abogados seguimos atendiéndolas, pero siendo conscientes de la imposibilidad de recurrir a la Justicia.

A los asuntos habituales se sumarán los generados por la crisis sanitaria, en orden mercantil, laboral, tributario, penal, civil… tendremos que estar preparados e insistir en que los tribunales lo estén y los sistemas sean capaces de gestionar tanta cantidad de procedimientos nuevos. Nos preocupa el hoy, pero también el mañana, cómo y cuándo vamos a superar el bache.

Desde que se decretó el estado de alarma se ha aprobado abundante normativa, que en ocasiones se modifica. ¿Está suponiendo una prueba para las y los abogados?

Efectivamente, la ingente actividad legislativa nos obliga a una constante actualización y estudio. Los despachos, especialmente en el área laboral y fiscal, están trabajando sin descanso en medio de un caos legislativo tremendo, que genera inseguridad y riesgo. El Colegio debe estar a la altura en formación, en gestión, en ayuda a los colegiados a superar este momento también con herramientas técnicas, facilitando el acceso al teletrabajo, las tecnologías, etc, incluso a los más reticentes.

Y también, en este momento, debemos extremar el cumplimiento de las normas deontológicas, ser más abogados que nunca, desterrando las prácticas publicitarias que se dirijan, personalmente o por terceros, a las víctimas directas o indirectas de la calamidad en un momento en que la libre elección de abogado/a está condicionada. El Colegio evitará que se intente sacar provecho del sufrimiento de las personas, una práctica especialmente reprobable y ningún abogado ofrecerá sus servicios en este periodo de dolor, porque así estamos obligados por nuestras normas profesionales.

Entre los servicios y eventos cancelados, ¿alguno de especial relevancia?

Se suspendieron todas las actividades de formación, reuniones de seguimiento, el uso de los despachos en la sede y sala de togas. También se pospuso la celebración de la Junta General de aprobación de la cuenta de ingresos y gastos prevista para el 27 de marzo. Y estaba prevista la celebración en nuestro Colegio del XXIV Congreso de la Unión Iberoamericana de Colegios y Agrupaciones de Abogados (UIBA), un evento internacional importante que ha debido suspenderse debido a esta situación.

A pesar de ello, se ha seguido prestando servicio a los colegiados y a la ciudadanía en cumplimiento de nuestra obligación. Se han mantenido todos los servicios de guardia, incluyendo el SOJ y el SOJP. El servicio de orientación jurídica ha reducido la actividad presencial, incrementando la telemática y telefónica. El servicio en prisión se sigue prestando, pero de forma telefónica, al resultar imposible seguir realizando el mismo presencialmente. Así, hemos demostrado estar a la altura como servicio pionero, junto con el Colegio de Sevilla.

Los servicios a personas detenidas, extranjeras, menores y víctimas de violencia se han mantenido, si bien se ha experimentado una reducción en el número de asistencias. Se han producido menos detenciones y no se cita a personas investigadas. En el periodo transcurrido desde la declaración del estado de alarma y hasta el pasado jueves, día 2 de abril, se han registrado 39 asistencias a personas detenidas y 9 a víctimas, pero es muy posible que, pasada esta situación, la actividad se incremente.

A nivel de gestión se ha trabajado mucho en la política de mesas limpias en el Colegio. La facturación del turno de oficio está terminada y a la espera de la subvención para transferirla, también las designaciones, el aspecto deontológico, la gestión de la información, etc…

¿Qué iniciativas ha adoptado el Colegio con respecto a los colegiados?

El Colegio ha participado, junto con el Consejo General de la Abogacía Española, en la reclamación a Justicia y a las comunidades autónomas para que se adopte respecto a los mutualistas el mismo trato que para los autónomos. Son propuestas que la Abogacía realiza unida, actuando frente a una situación excepcional. Hemos estado en contacto directo con Mutualidad y con la Presidenta del CGAE, que participa en la Comisión de Coordinación creada por el Ministerio de Justicia.

Respecto a la adopción de medidas en relación con las cuotas, disponemos de margen para adoptar una decisión lo más acertada posible, sin precipitación y con una imagen más clara, pues la próxima cuota se gira ordinariamente en mayo. Es evidente que la crisis no afecta a todos los compañeros con la misma intensidad y que los gestos del Colegio, además de dirigirse a todo el colectivo no pueden desatender las necesidades concretas de quienes peor pueden encontrarse ahora. Nuestro Colegio siempre ha sido sensible a las necesidades y peticiones de ayuda que se nos han hecho llegar y creo que estamos en un momento en que debemos mostrar la máxima solidaridad para que nadie quede atrás. Por otra parte, debemos ser prudentes, pues el Colegio tiene unas necesidades fijas y deben atenderse los gastos de personal, gestión, servicios, seguro, etc con la menor merma posible.

¿Qué necesidades han planteado los colegiados?

La primera, de información. Para ello hemos intentado trasladar puntualmente las novedades mediante la creación de un enlace especial en la web colegial y con el envío de circulares y comunicaciones. Después nos preocupa cuándo y cómo se va a normalizar la situación y con qué coste, qué va a suceder cuando se alce la suspensión de los plazos, como se va a escalonar, etc. En ese sentido se está trabajando con intensidad desde la Comisión de coordinación para formular propuestas responsables en orden a la agilización procesal y a nivel de Navarra en la comisión de seguimiento. Todas las sugerencias se van trasladando y también resolviéndose las incidencias que vamos conociendo.

¿Qué mensaje transmitiría a los colegiados?

El mensaje es el que he ido transmitiendo en las circulares enviadas, de ánimo, de tranquilidad porque confío en poder superar este bache y aprender de lo que hemos vivido. Y quiero que todos sepan que estamos trabajando con todo el esfuerzo posible para que todo vuelva a funcionar. Aunque se han realizado muchas propuestas y sugerencias, esperamos todavía más para que lo que se vaya decidiendo esté respaldado por el mayor consenso posible.

Igualmente quiero agradecer las numerosas muestras de apoyo recibidas a través de llamadas o correos estos días, el trabajo realizado por los compañeros que se han animado a escribir en el blog sobre temas de interés, el esfuerzo de la Comisión de estudios por acercar la lectura de la normativa y las publicaciones más interesantes y también, por supuesto, el trabajo de compañeros y compañeras que han estado y estarán de guardia durante un periodo complicado, cumpliendo con un deber legal de forma impecable.



 

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