viernes, 15 de abril de 2016

Los retos legales y educativos del uso de las nuevas tecnologías por parte de los menores, a debate


La sala de conferencias del MICAP fue ayer escenario de una nueva edición del evento Comes o debates, un espacio de conversación e intercambio de ideas, dedicado en esta ocasión a la capacidad de los padres de controlar el uso que sus hijos menores hacen de las nuevas tecnologías, tanto desde el punto de vista legal o como desde el punto de vista educativo. 

Bajo el título "menores, tecnología y control", el debate contó con la aportación inicial de dos expertos, que plantearon lo elementos clave del encuentro, y a continuación, los asistentes fueron tomando la palabra a medida que lo consideraron oportuno. El resultado fue una conversación distendida pero no por ello carente de rigor, que se prolongó por un espacio de alrededor de dos horas, en la que se trataron tanto inquietudes relacionadas con el derecho como cuestiones prácticas y de índole más personal, en gran medida derivadas de la relación de muchos de los participantes con sus hijos y del uso que éstos hacen de la tecnología.
El debate se prolongó por espacio de dos horas.
La primera exposición corrió a cargo de la abogada Carmen Díaz de Cerio, coordinadora del Turno y Servicio del Menor del MICAP, que ofreció un recorrido por los aspectos más relevantes del tema objeto de debate desde el punto de vista legal. Así, expuso que la continua aparición de dispositivos, de aplicaciones y redes sociales hace que nos encontremos claramente ante una laguna legal en la que la legislación va por detrás de la sociedad. Y consideró que se está produciendo un conflicto de derechos fundamentales entre el deber de los padres de educar y proteger a los menores y el derecho a la intimidad de estos reconocida por la ley. 

A continuación, el pedagogo y psicólogo José Luis Otano López, experto en capacitación parental y resolución de conflictos para padres y madres, consideró el tema desde un punto de vista educativo. En su exposición, planteó la necesidad de supervisar el uso que los menores hacen de la tecnología, aunque insistió en que esta supervisión debe ser explícita, comunicada y basada en la confianza. Así mismo, hizo una reflexión en torno al uso razonable, el abuso y la adicción a las nuevas tecnologías, que suscitó el interés de los presentes. 

Perspectiva legal 

La abogada Carmen Díaz de Cerio, coordinadora del Turno y Servicio del Menor del MICAP.
Carmen Díaz de Cerio explicó que el tema objeto de debate es claramente una “laguna jurídca”, ya que hay normativas que dan “ciertas pistas” pero no solucionan de manera concreta al uso de las tecnologías por parte de los menores. Así, habló de un conflicto entre el deber de corrección de los padres respecto a los hijos y los derechos de los menores, reconocidos en la Convención sobre los Derechos del niño, firmad por España en 1999, como por ejemplo como el derecho a la intimidad, al honor, etc.  

“En las últimas reformas legislativas, se han modificado tanto el Código Civil, en relación a la Patria Potestad y a las libertades y derechos de los menores, como la Ley de Protección del Menor, que antes consideraba que, hasta los 14 años, no podía tomar decisionesa, y ahora, hace una matización en relación a si el menor, en su grado de madurez, puede entender lo que se le está explicando, y puede aceptar las consecuencias de ello. Y todas esta modificaciones han venido a hacer hincapié en la capacidad de los menores”, explicó Díaz de Cerio. 

“Esto es fundamental, en relación a las nuevas tecnologías, porque nos encontramos con menores que desde una edad muy temprana, antes casi que aprender a escribir, saben desbloquear el teléfono, bajarse contenidos y aplicaciones, etc. Y ahí, -expuso la ponente- se produce el conflicto entre el deber de los padres de educar y proteger al menor respetando su integridad y su derecho a la intimidad, y el derecho que el menor tiene a la intimidad”, expuso. Y concluyó: “Entramos en un conflicto de derechos fundamentales y al final nadie define exactamente como son las cosas, así que nos encontramos con una situación difícil”. 

Nuevos delitos 

La popularización del uso de las nuevas tecnologías también ha dado lugar a la proliferación, de nuevos delitos. Los que más se producen en el ámbito de los menores son el ciber bullying, que se da cuando los menores utilizan las redes para realizar delitos, generalmente de acoso, entre los mismos menores. El grooming, que se produce cuando un adulto, que puede enmascarar su identidad para aparentar que es otro menor, entra en contacto con otro menor para intentar sacar algún beneficio del tipo sexual. Y el sexting, que se da cuando los menores se envía entre ellos fotos de contenido sexual. 

Díaz de Cerio comentó que este tipo de situaciones, por desgracia, también se dan en Navarra, aunque comparativamente, con menor frecuencia que en grandes áreas urbanas, como pueden ser Madrid, Barcelona o Valencia. 

Respeto al tiempo necesario para que la legislación pueda ser clara respecto a es este tipo de situaciones, consideró que posiblemente tendrá que pasar bastante tiempo. “Por desgracia, y hasta la fecha, los cambios legislativos se han ido produciendo como consecuencia de delitos que han causado alarma social porque han aparecido en los medios de comunicación. En otros países, como es el caso de Italia, que es el que mejor conozco, está legislado, por ejemplo, el uso del móvil en los centros escolares. En cualquier caso, es un tema complejo, en el que la legislación va por detrás del uso de la tecnología”. 

En este sentido, también consideró importante el que las redes sociales –facebook, Tuenti, watsap- implementes controles efectivos para evitar que los menores abran cuentas sin ningún tipo de supervisión. “Ahora, exigen que el menor se pueda registra a partir de los 14 años con autorización de los padres, pero no tiene un control férreo del asunto. Con lo cual, para acceder a esas redes, lo único que necesitas es tener un correo electrónico, que previamente ha rellenado el menor con los datos que ha querido, porque nadie se va a encargar de garantizar que esas aplicaciones están sujetas a control. Con lo que nos vamos a encontrar con un niño que tiene toda la información del mundo al alcance de su mano, pero que puede no ser lo suficientemente maduro para utilizarla”, expuso. 

Ley de Protección de Datos

Asimismo, recordó que la Ley de Protección de datos “hace especial hincapié en los menores, y solo permite la cesión de datos de menores de más de 14 años y con autorización expresa de los padres. Y también protege a otros menores que pueden aparecer en la distribución de esas fotos, vídeos, etc. De forma que un padre siempre puede pedir al Ministerio Fiscal que realice las acciones propias de defensa de un menor que aparece en una foto de forma no autorizada, y también se puede recurrir a la LOPD en tanto y cuanto no se haya autorizado esa foto”. 

Por último, y desde el punto de vista legal, recomendó a los padres que el ordenador doméstico esté abierto, sin que tenga diversas cuentas de administración. “Cuando está abierto, uno puede tener acceso a todos los contenidos, e incluso acceder al historial de navegación de otras personas que usan el mismo esquipo. Pero si creas diferentes cuentas de usuario, se crea un espacio de privacidad en el que no vas a poder entrar si dar el salto a la violación de la intimidad del menor”. 

“El objetivo de la supervisión debes ser que, con el tiempo, el menor pueda usar la tecnología de manera autónoma”


El pedagogo y psicólogo José Luis Otano López, experto en capacitación parental y resolución de conflictos para padres y madres, fue el encargado de aportar una perspectiva educativa del tema de debate. En al actualidad, coordina los Puntos de Encuentro Familiar de Navarra que gestiona la Fundación Xilema y miembro de ANAME. A lo largo de 12 años estuvo vinculado al Centro de Medidas Judiciales de Ilundain. Su aportación al debate, que fue recibida con muestras de interés por los asistentes, estuvo articulada en torno a la necesidad de supervisar el uso que los menores hacen de la tecnología sin caer en el control excesivo ni en la prohibición, adaptada a la madurez del menor y que forme parte de una dinámica de  relación familiar basada en la comunicación. 

¿Qué impacto está teniendo el uso de las nuevas tecnologías en las relacione entre padres e hijos? 

Las implicaciones que tiene el uso de las nuevas tecnologías en las relaciones familiares es grande. Y la regulación legal no va a evitar los problemas propios de la adolescencia. Además del marco jurídico, necesitamos un marco que guarda relación con el sistema familiar, con las relaciones. Cuando introduzco la ley en casa, algo se va a vulnerar, algo se va a ver de alguna manera sensibilizado y hay que paliar ese impacto. 

¿Cree que el positivo que los padres controlen el uso que los menores hacen de la tecnología? 

La palabra control tiene una connotación que enraíza con los propios fundamentos de la forma en la que nos educan: mantén el control, espía lo máximo, ten toda la información… de alguna forma, eso acaba siendo contraproducente. Yo cambio el término control y monitorización por el de supervisión. La supervisión sí se puede introducir en la famiia, con tus hijos y con tus hijas. Son menores y la relación no es exactamente entre iguales, no somos colegas, somos padres o madres e hijos e hijas. La igualdad como tal, no existe. Los padres tienen un deber. Los padres tienen derecho a la corrección educativa. En ese ámbito de la supervisión puede funcionar, siempre y cuando, y esta e s una premisa importante, lo trabajes antes, lo comuniques, informes. 

Es decir, yo puedo hablar con un hijo o una hija y decirle que un PC de casa va a tener un sistema de control parental. Y le voy a decir que de alguna manera van a quedar almacenados los datos de navegación, las descargas, los tiempos… ¿Con qué fin? Con el objetivo de que en unos años, o el tiempo que como familia se establezca, tú funciones de forma autónoma. Esta es la diferencia entre recurrir a un marco legal que me ampara y trabajar la relación. Y tengo que sustituir la parte de control o monitorización por la parte de supervisión. Una supervisión que esté explicitada, que esté comunicada, e incluso que esté trabajada y compartida con tu hijo o con tu hija. Y consensuada en un momento dado, porque uno puede consensuar cosas. 


Supongo que dependerá de la edad, de la madurez y de comportamientos pasados. 

Por supuesto. Pero en esta dinámica y en esta presentación, tengo que hablas de qué relación vengo estableciendo con mi hijo o con mi hija. Y aquí no voy a hablar solo de la adolescencia. Va a tener relevancia lo que pasa en edades previas. Porque también puedo, de alguna forma, acercar a mi hijo a las nuevas tecnologías viéndome como me manejo yo con ellas, dejándole que haga uso de determinados programas, pero siempre desde la supervisión. 

Por lo tanto, desde el punto de vista educativo, sí que es recomendable un cierto grado de control, o al menos, de supervisión. 

Por supuesto. La premisa básica es aplicar el sentido común. Si a tu hijo no le permites ver 10 horas de televisión, ¿cómo le permites usar el móvil sin ningún control? Si no estás al tanto de las nuevas tecnologías, tienes que hacer el esfuerzo de acercarte. Supongamos que no sabes manejarte… Usa a tu hijo como experto. Pídeles ayuda para abrir una página, para saber cómo proteger tu privacidad. Además, de alguna forma, te va a servir para calibrar qué saben y te va a servir para acercarte a su mundo. 

Lo que hay que evitar es el chantaje tecnológico, es decir, si haces esto, te dejaré este programa, o te compraré este equipo. El planteamiento es: sé que vas a utilizar redes sociales, sé que vas a utilizar dispositivos móviles. Yo además, quiero que lo hagas, porque sé que es ahí donde te relacionas. Ahora bien, para que utilices todo eso, previamente, hay una parcela de responsabilidad que debes cubrir. Tienes que mostrar una responsabilidad respecto a tareas, tiempos, la parte escolar, etc. No vamos a poner puertas al campo, habrá que convivir con ello. 

En la medida en que prohibamos algo de manera taxativa, vamos a fomentar la curiosidad. Por lo tanto, hay que asumir lo evidente, y trabajar la confianza. Te vas a encontrar con ciertos peligros en red, y lo que sí me gustaría, porque es posible que te los encuentres, aquí me tienes para poder hablar sobre ellos. 

¿Las nuevas tecnologías, están creando situaciones nuevas o patologías que antes eran menos frecuentes? 

Hay fenómenos como el grooming, el sexting, el sextorsion… vinculados a suplantaciones de identidad por parte de personas adultas que se hacen pasar por adolescentes… Como es lógico, de las nuevas tecnologías se hace uso, abuso y se genera dependencia. Y son cosas que hay que contemplar de manera distinta. No es lo mismo sistemas que podamos utilizar respecto a un hijo que hace uso de las nuevas tecnologías que alguien que está en una situación de abuso o de dependencia y, llegado el extremo, con síndrome de dependencia. 

¿Hablamos de situaciones extremas o es algo que se da con cierta frecuencia? 

Lo que es común es el mal uso de las nuevas tecnologías, porque hemos dejado el uso a la autonomía de lo que dicen los chicos. Al ver que se manejan bien, les dejamos, Pero que yo conozca el manejo de algo no implica que haga un uso responsable. Podría manejar un arma y hacer uso de ella, pero ya que me la dejes… Y sobre todo, el riesgo es que están utilizando una plataforma que genera materiales altamente adictivos. Están diseñados para ello, por el refuerzo inmediato de todos ellos, del aquí y el ahora, lo que implica que la tolerancia a la frustración se trabaja poco, porque todo es inmediato. 

Desde el punto de vista educativo, ¿se están poniendo los medios necesarios para que los menores aprendan a hacer un uso adecuado de las herramientas digitales? 

Se está cubriendo lo principal. Se está trabajando en los colegios, los profesionales, las áreas de convivencia, se está haciendo un trabajo transversal en términos curriculares… Creo que desde el contexto familiar hay por delante cierta labor de sensibilización, porque hay que introducir en la dinámica familiar el uso de las nuevas tecnologías, pero no como una amenaza.


 

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