viernes, 1 de abril de 2016

“En un juicio, la preparación lo es todo”



Xavier Jareño (Pamplona, 1988) compatibiliza su trabajo como abogado con su afición a la música, como batería del grupo de rock Sonic Toys. Aunque lleva casi 15 años tocando la batería y sólo cinco practicando el derecho, confiesa que, poco a poco, se va sintiendo abogado, va perdiendo el miedo al tribunal y empieza a disfrutar de los juicios. Licenciado en la UPNA, en 2010,  trabaja en el despacho Jareño y Madurga. Su grupo está a punto de sacar su segundo disco (15 de abril), que presentarán en directo en Pamplona a partir de Septiembre.

Lleva más tiempo como batería que como abogado.
Sí. Empecé a tocar la batería con 14 años y cumplo 28 en junio. Y la verdad es que no he parado. Son 15 años como músico. He tocado muchos estilos. Desde el rock y el metal y los estilos más duros que me gustaban cuando empecé. Luego pasé por una etapa más suave. Y ahora estoy a mitad de camino, entre el pop y el rock. Aunque el papel de un batería y el de un abogado no son tan distintos. Los grupos de rock los dirige la batería, que marca el camino. Y una estrategia jurídica también marca el camino. De alguna manera, en ambos casos, actúas un poco como el entrenador. Llevas la batuta y es importante mantener el equilibrio.

¿Se ha  planteado alguna vez ser músico en lugar de abogado?
La música siempre me la he tomado en serio. El nivel de exigencia siempre ha sido alto y he intentado hacer las cosas bien, pero nunca he llegado a platearme ser profesional. Con Sonic Toys, el grupo en el que estoy ahora,  hemos ganado los Encuentros del Gobierno de Navarra y hemos tocado bastante por España. Con un proyecto anterior salimos por toda Europa y fuimos también a México. Sin embargo, todo el dinero que haya podido ganar lo he reinvertido. La música me ayuda a mantener el contacto con una parte más informal de la vida, otra realidad.

¿Qué relación cree que hay entre la abogacía y la música? En el último año hemos podido entrevistar a bastantes abogados que también son músicos.
La abogacía es una profesión que llega a todos los ámbitos de la sociedad y en el colegio de abogados de Pamplona hay gente muy variada. Es una de las profesiones menos uniformes que hay, en lo que a perfiles de gente se refiere, o al menos es la impresión que me ha dado en el tiempo que llevo como abogado.

¿Cómo está encontrando la práctica de la profesión legal?
Me estoy empezando a encontrar a gusto ahora. Los últimos cuatro años ha sido de aprendizaje y de búsqueda, y poco a poco me empiezo a sentir abogado. Antes lo miraba con más distancia y con mucho respeto. Ahora ya le voy perdiendo el miedo a las vistas, a los tribunales… y empiezo a tomarme el juicio como algo bonito, llego a disfrutarlos, incluso.

¿Cómo un concierto?
Sí, si lo llevas bien preparado, tienes que intentar incluso pasártelo bien, disfrutar del juicio, que es algo que puede pasar. Creo que es ahora cuando estoy consiguiendo perder el miedo escénico y eso me permite disfrutar de la profesión y valorarla. Ya me dijeron que es una profesión que de entrada, cuesta.  

 Supongo que, dar un concierto, la primera vez, también es algo aterrador.
Sí, la primera vez que me subí a un escenario, me temblaba todo, estaba asustadísimo. Te da la impresión de que todo el mundo te está mirando. Luego te das cuenta de que eres una pieza más que hace que todo funcione. Es lo mismo, como músico y como abogado.

En el tiempo que lleva como abogado, ¿cuáles están siendo sus áreas de especialización? ¿Tiene alguna preferencia?
Estoy en el Turno de Oficio en Penal, Civil y Administrativo. Y luego llevo sobre todo asuntos de Civil y administrativo. Voy a decir algo que suena apolíticamente correcto, pero es verdad y es que de todos los casos se aprende algo. Cuando estás estudiando Derecho te parece que los casos grandes y mediáticos son los más complicados, pero luego te da cuenta de que bien puede ser al revés. Y de que todo, por poco dinero que haya en juego o poco interesante que parezca de entrada, tiene muchos matices y de todo se aprende. Además, como suele decirse, no hay rival pequeño y nunca puedes confiarte.



Cómo alguien relativamente nuevo en la profesión, ¿qué sensación le produce el encontrarse a veces, en la parte contraria,  con abogados que tiene muchos más años de experiencia?
Al principio me asustaba más y simplemente trataba de disimular para que no se me notara. Pero con el tiempo, te das cuenta de que si un caso lo llevas bien preparado, llevas mucho ganado. Y también te das cuenta de que no es un concurso de oratoria. Se trata de defender correctamente una postura. En la familia de mi padre, que es abogado, he tenido esa visión desde pequeño. La  preparación lo es todo, y da igual quién esté enfrente. 

Supongo que la tradición familiar ayuda.
No me puedo quejar. Sí que te ayuda, pero también intentas buscar tu camino y no estar todo el rato preguntando. Intentas sacarte las castañas del fuego y consultar solo cuando ves que lo necesitas de verdad. Se trata de encontrar tu forma de hacer las cosas, tu propio estilo, no ser una copia. MI padre es una gran influencia, pero dentro de mis posibilidades, intento encontrar mi propio camino. Respetándolo, intento también desarrollar mi personalidad, porque somos diferentes en muchas cosas.

¿Le sirve de algo la abogacía en el mundo de la música? ¿Ser músico sirve para ser mejor abogado?
Como músico, me toca tragarme todos los contratos del grupo y estar a la tanto de todo el aspecto legal de la banda. Básicamente, me tengo que encargar de que toda la parte burocrática sea correcta. El mundo de la música se está profesionalizado bastante y me está también tocando ponerme al día con la parte de propiedad intelectual, los derechos de autor, los contratos con la discográfica. Además, confían en mí a la hora de llevar  a cabo las tareas de comunicación. La experiencia como músico me ha ayudado a perder el miedo escénico,  a saber  estar con la mirada de la gente encima sin que te pase factura. El escenario es parecido el estrado,  a estar delante del juez. Y sabes que el púbico también te juzga.

Hablando del punto de vista legal del negocio de la música… Las bandas pequeñas, como Sonic Toys, se ven perjudicadas por las descargas ilegales?
En principio no, porque partimos de que estamos en una época en que los discos no se venden, o se vende muy poco. A título persona, yo no estoy a favor de las descargas ilegales. Si la gente, desde el principio, no hubiera pagado por los discos, no hubiera habido industria de la música y no hubiera habido grandes bandas de rock, porque nadie hubiera podido salir adelante. Si no hay relevo, es en parte por eso. Porque los discos de los grupos pequeños no se venden, nadie apuesta por ellos y nadie se puede hacer un hueco como profesional ni hacerse grande. Solo son grandes  los dinosaurios de siempre, los grupos que en su día vendieron discos.

Internet, por un lado, te abre puertas. Pero valorar tu producto es importante. El” todo gratis” que las cosas pierdan valor y la música no se disfrute tanto. Antes, la gente se compraba un disco y le daba 20.000 oportunidades. Ahora, si una canción no te entra, a los diez segundos pasas a la siguiente. Está bien la accesibilidad, pero por otro lado, es todo tan fácil que no se valora y no da tiempo a digerir las cosas. Al final, al que le gusta el grupo, compra el disco. Y el que no le gusta, no lo va a comprar por dos euros  ni por diez. En ese sentido, da igual gratis que dos euros.

¿Compra discos?
Compro discos, porque es mi hobbie. A veces es un poco compulsivo.  Ahora está de moda comprar vinilos. Creo que hay gente que compra vinilos y no tiene ni donde pincharlos. Pero quedan bien en la estantería. Adornan. Y suenan bien, eso es verdad.

ROCK MODERNO EN CASTELLANO


¿Qué tipo de música practica Sonic Toys? ¿Qué grupos tienen una mayor influencia en su estilo muscial?
Sonic Toys hace un rock bastante moderno, en castellano. Grupos que nos gustan bastante son Muse, Dinero, y nuevas corrientes del rock y rock alternativo.  Es una mezcla de rock más tradicional con las influencias de la música independiente. Muse sería nuestra referencias. Hemos optado por un estilo de música con influencias anglosajonas, pero con letras en castellano. Preferimos el español porque permite expresarse mejor, aunque en el rock la dicción en inglés es más fácil hacer que suene bien.

El castellano obliga a pensar más las letras, porque se entiende todo. A veces, cuando  la gente escucha a un grupo que canta en inglés, no se da cuenta de lo que dicen. Simplemente se quedan con que “suena bien”.  Sin embargo, si prestas atención, te das cuenta de que el 70% de las letras en inglés,  incluso de banda muy conocidas, como por ejemplo Queen, son tonterías, bromas de tres minutos. Pero si cantas lo mismo en castellano, la gente piensa que eres idiota. Pero como en inglés suena bien… En castellano tienes menos licencias. O hablas de desamor o de lo dura que es la vida… Pero si intentas cantar de temas más cotidianos, suena ridículo.

¿Qué proyectos tiene la banda a corto y medio plazo?
Sacamos ahora disco, el 15 de abril. Sale con EL Dromedario Records, que es un sello nuevo que ha montado el batería de Marea. Y lleva grupos como Exteremoduro. Es el segundo disco, lo estamos promocionando por las redes sociales,  y tenemos la intención de tocar bastante.

¿Alguna fecha cercana en Pamplona?
Será ya después del verano. Como el lanzamiento es tarde y las contrataciones para el verano están ya casi todas cerradas, vamos a dedicarnos a la promoción digital y a hacer algún concierto fuera de Navarra. Y en Pamplona tocaremos ya en septiembre.



  

 

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