lunes, 8 de febrero de 2016

“Un lema que deberíamos tener todos es pasarlo bien y no aburrirnos”


El abogado Rafael Iribarren compagina su trabajo en Iribarren Abogados, despacho familiar especializado en Derecho Civil y Mercantil,  fundado en los años 30 del siglo pasado por su abuelo, Jesús Luis Iribarren, con su  gran otra vocación, la musical. Así, cuando la agenda se lo permite, deja a un lado su faceta más seria, se quita el traje y la corbata y rinde homenaje a los grandes del rock español de los años 80, como cantante de La banda del Desagüe.  A sus 46 años, casado y padre de tres hijos, Iribarren reconoce que todavía hay gente que se sorprende cuando le ve en el escenario, aunque para él, cada cosa, tiene su momento. Por ejemplo,  el próximo día 12 de febrero, en el que el grupo celebra su décimo aniversario con un concierto en la sala Zentral para el que se han agotado las entradas.

¿Hay alguna relación entre la abogacía y la música? Por este blog han pasado ya unos cuantos abogados que también son músicos
Yo creo que la principal razón es que somos muchos abogados y en un colectivo tan grande hay más posibilidad de encontrar de todo. Lo cierto es que en el mundo que me he movido, el del canto, sí que conozco varios abogados. De hecho en el Coro de la Ópera en el que estuve hace algunos años,  hay dos compañeros, Fran Torres y Laura Pidal. En la Capilla de Música de la Catedral está Orlando Merino; en la Escolanía Loyola estuvieron varios: Javier Caballero, Chema Barrero, entre otros.  Y por supuesto, Miguel Ángel González, con De 2 en Blues Band, con quienes hemos colaborado en alguna ocasión y tenemos una gran amistad.

¿Cree que la actividad musical aporta algo al mundo jurídico?
Entiendo que son mundos que no tienen nada que ver. Quizás es hecho de exponerte al público… pero eso va más con la persona.  Lo que sí es cierto es que toda experiencia personal te va enriqueciendo y te va formando  y es posible que tanto de lo musical como de lo profesional, si te pones a analizarlo,   vayas cogiendo cosas, aún sin ser muy consciente de ello.

¿Se sorprende la gente al verle en esa otra faceta?

Si, sobre todo la gente que me conoce como abogado, o que me ve  todos los días de traje y corbata y luego me han visto con la banda. “Yo pensaba que eras mucho más serio, con la pinta que tienes”. O la gente que te ve por la mañana, dejando a los niños en el colegio,  antes de ir a trabajar, con cara de sueño, serio… Quieras o no, das  una imagen. Y luego te ven en un escenario balando, botando, haciendo el tonto… Y resulta que no es la imagen que se habían hecho. De todas formas, entiendo que son dos cosas perfectamente compatibles también. Cada cosa tiene su momento. Yo en el despacho soy muy serio cuando tengo que serlo. Aquí toca trabajar. Y cuando toca cantar, toca cantar.
 La banda del Desagüe.

¿Tiene formación musical o como muchos muscos de rock, toca de oído?
Sí, desde pequeño he estado en la Escolanía Loyola, en coros de cámara.  También he estado en el Coro de la AGAO, la Asociación Gayarre  Amigos de la Ópera, lo he ido compaginando con la banda. Mi vida siempre ha estado muy relacionada con el mundo de la música. Estuve también en un grupo de boleros, Sobremesa,   en el que tocaba el contrabajo. Grabamos dos discos, actuamos en Baluarte dos veces, fuimos teloneros del El Consorcio. En este grupo hay, por cierto,  otro abogado, José Ignacio Ubago, Patena. He ido combinando el Coro de la Ópera y Sobremesa con La Banda del Desagüe, que digamos que es lo fijo, y  lo que más me ocupa últimamente.

Iribarren, a la izquierda, en una actuación del grupo Sobremesa.

Supongo que es muy distinto cantar en un coro que en un grupo como La Banda del Desagüe
Sí, la lírica requiere una colocación de la voz diferente, es más exigente con la emisión de la voz. Y el rock y la banda requieren una voz más rasgada. Son técnicas totalmente diferentes. Aunque a la hora de coger el microfono viene muy bien venir de ese otro mundo. De hecho, hay muchísimos cantantes de rock que van a clases de canto, yo creo que la mayoría. Y si no lo hacen deberían  Aunque hay algunos que por mucho que se empeñen no conseguirán cantar bien nunca, pero eso es ya otra historia.

En cualquier caso,  me  encanta toda la música. Puedo escuchar desde Los Panchos hasta un gupo punk o heavy sin ningún problema. Y entre medio a Haendel,  Mozart o Verdi. En ese sentido, mis gustos musicales son muy amplios. 

Iribarren, en su despacho.

Dicen que en el rock es más importante la creatividad que el virtuosismo. ¿Qué opina?
Bueno, hay de todo. Y pasa con cualquier tipo de música, tanto con el rock como con la lírica. Hay cantantes líricos muy malos y cantantes de rock muy malo.  Encuentras buenos y malos músicos en todos los estilos. Al final se trata de hacer música, y en mi caso, de no aburrirme y pasármelo bien.  Un lema que deberíamos tener todos es pasárnoslo bien  y no aburrirnos. Tanto en la música como en la vida,  prohibido aburrirse.

¿Cómo definiría a La banda del Desagüe?
Es una banda divertida, que hace versiones de grupos de los 80, que es la música que nos acompañó  en nuestra adolescencia, y la que pensamos que es la mejor. No se ha hacho música como en los 80. Es una cuestión más de nostalgia que otra cosa. Sí que es cierto que fue une época muy creativa, con mucha variedad, con la Movida… Eso lo aderezamos con cosas divertidas, bailes, etc. Sobre todo somos una banda entretenida para gente de nuestra edad, entre 35 y 50 años. En ese abanico de edad, la gente disfrutar mucho en nuestros conciertos, porque escucha una música que le retrotrae a épocas generalmente más felices, o al menos más sencillas, con menos responsabilidades, y con las hormonas desbocadas. Hay canciones que te recuerdan a momentos concretos de tu adolescencia o tu juventud, que te trae buenos recuerdos.

Iribarren, junto con el también abogado y cantante, Miguel Ángel González. 

El nombre del grupo es, cuando menos. curioso. ¿De dónde viene?
El nombre viene de la peña El Desagüe,  de Peralta. Es la peña de nuestro bajista y tomamos el nombre de ahí, ya que la primera vez que nos juntamos fue para tocar en la celebración de su décimo aniversario.

¿En el desagüe, toca algún instrumento?
No me dejan. Me gustaría en alguna canción tocar la guitarra, pero no tendría sentido, porque esa necesidad ya está cubierta. Soy el cantante y no tengo ningún problema con eso. Las cuestiones instrumentales las ventilo en casa o en otro momento.

¿Qué proyectos inmediatos tiene el grupo?
El 12 de febrero vamos a celebrar en el Zentral el décimo aniversario de la banda. Es un local grande y las entradas están agotadas, así que va a ser una gran fiesta.  Hemos incorporado una sección de viento que colabora ocasionalmente con nosotros y en el bolo del aniversario queremos darles más protagonismo. Estamos ilusionados con esta incorporación, porque hacemos 11 temas con ellos que quedan muy bien. 

 

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