viernes, 5 de febrero de 2016

La decana afirma que si tenemos uno de los mejores sistemas de Justicia Gratuita es gracias a los abogados del turno de oficio

La decana del M.I. Colegio de Abogados de Pamplona, Blanca Ramos, ha hecho pública una carta en la que sale al paso de las opiniones expresadas por un catedrático y un juez en las que cuestionaban la capacidad y profesionalidad de los abogados que trabajan en el Turno de Oficio. Blanca Ramos defiende a los letrados, expresa su orgullo por la labor que realizan y asegura que si nuestro sistema de Justicia Gratuita es uno de los mejores del mundo es gracias a los abogados del Turno de Oficio.

Este es el contenido de la carta:

"En su toma de posesión como Presidenta del Consejo General de la Abogacía española, Victoria Ortega Benito hizo una referencia expresa a los Abogados que integran el Turno de Oficio, indicando textualmente que “exhiben una generosidad no suficientemente reconocida, personificando, en muchas ocasiones, con una enorme dignidad, el vínculo cardinal de los ciudadanos con la Justicia.”

Un día después leí, en diversos medios digitales, las opiniones del Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde y del Magistrado y portavoz de Jueces para la Democracia Joaquim Bosch, en respuesta a la pregunta sobre la igualdad real de todos los ciudadanos ante la ley. Afirmaban que "Los jueces conocen muy bien su oficio, actúan conforme a la ley y eso mitiga la diferencia social, porque es cierto que no es lo mismo ser atendido por un abogado de oficio que por uno que cobra 500 euros a la hora" y que "en la práctica, en la justicia sucede como en el resto de ámbitos de la vida, no siempre somos todos iguales. Un imputado con mucho dinero para pagar un buen abogado puede salir mejor parado del proceso que otro que no cuenta con medios. Muchas de las cuestiones que se dirimen en un juicio son aspectos procesales que pueden no afectar al fondo del asunto, pero donde contar con un buen letrado es importante. Aunque en la teoría existe la igualdad formal, en la práctica se dan situaciones desiguales derivadas de los recursos con los que cuentan las personas".

Ante la inmediata reacción de la Abogacía, el Sr Bosch matizó sus palabras en las redes sociales, aclarando “Creo que la riqueza sí que influye en la Justicia. Eso no tiene nada que ver con el Turno, donde hay excelentes profesionales” o “Me he pasado la vida defendiendo el Turno de Oficio y la gran profesionalidad de sus integrantes. Y es lo que pienso

A mi juicio, las opiniones contenidas en el artículo son producto de una generalización sin sentido, además de inciertas e injustas. Revelan un inexplicable desconocimiento y desprecio hacia la dignidad del Abogado y, en especial, hacia la del Abogado de oficio, a quien parece atribuirse desinterés (o interés sólo si percibe honorarios del cliente y más cuanto mayores son) y falta de conocimiento de las materias y procedimientos para las que se le ha designado. Así, se habla de “buen abogado” en contraste con los otros abogados, mal pagados, cuya labor de defensa sería peor.

Quiero señalar que para ingresar y permanecer en el Turno de Oficio se exige formación, especialización y experiencia, además de ejercerse un serio control deontológico. Se trata de garantizar, de este modo, que un ciudadano con menos recursos tenga las mismas oportunidades que otro que sí los tiene.

Y, sobre todo: el abogado de oficio, antes que nada, es Abogado. El peso de la toga es el mismo cuando el cliente es designado por turno de oficio y cuando no lo es. Porque, en el fondo, es una cuestión de dignidad, de responsabilidad por el trabajo bien hecho y de respeto hacia los ciudadanos.

La realidad diaria de los Juzgados está llena de ejemplos que permiten justificar por qué nuestro sistema de Justicia Gratuita está considerado como uno de los mejores del mundo y cuenta con uno de los mayores niveles de satisfacción por parte de los usuarios.

Por todo ello, muestro, frente a esas opiniones, mi orgullo por la labor de tantos compañeros/as que hacen de nuestra profesión algo de lo que sentirse muy satisfecha, con independencia de que cobren los honorarios de sus clientes o perciban la exigua retribución prevista en los baremos. No podemos bajar nuestro nivel de exigencia, siempre estaremos alerta, pero tampoco debemos permitir que se desprecie nuestro firme compromiso con la defensa de los más vulnerables".

 

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