sábado, 19 de diciembre de 2015

“Es importante que la sociedad sepa cuál es realmente el trabajo del abogado”

La abogada Blanca Ramos Aranaz (Pamplona, 1967), juró ayer el cargo de decana del Muy Ilustre Colegio de Abogados de Pamplona, lo que la convierte en la primera mujer en estar al frente de la institución. Vinculada desde el principio de su práctica legal al Turno de Oficio, ha sido miembro de la Junta de gobierno del MICAP en los últimos 8 años. Licenciada en Derecho por la Universidad de Navarra, en la promoción de 1990, ocupaba hasta su nombramiento la presidencia de la Comisión del Turno de Oficio y Derechos Humanos y la coordinación del Servicio de Asistencia al Detenido.

Blanca Ramos.
Lleva 8 años formando parte de la junta de gobierno del MICAP. ¿Cuáles han sido los cambios más importantes que se han producido en el colegio en ese tiempo?
En el tiempo que he estado en la junta el colegio se ha hecho un esfuerzo muy serio en materia de formación, sobre todo en los últimos cuatro años. La imagen del colegio ha sufrido un gran cambio, y ha sido para bien en lo que se refiere a reivindicarnos de cara a la sociedad, algo en lo que hay que seguir trabajando, para que se sepa cuál es realmente el trabajo del abogado. Creo que es algo que se ha hecho muy bien, sobre todo por parte del decano, que ha sido muy consciente de que era importante. Y el cambio de imagen, incluso física, ha hecho que los compañeros se acerquen más al colegio. Es un trabajo con el que  hay que continuar. Todos los compañeros tienen que saber que este es su sitio, no solo el lugar al que van cuando necesitan un certificado. Queremos que se acerquen al colegio, a las sesiones de formación, que participen en las comisiones de trabajo, intercambien opiniones, etc.

Se ha realizado una inversión importante para crear un espacio más agradable y abierto a la ciudad para las reuniones y charlas, hay nuevos despachos para que los compañeros puedan utilizarlos, se ha tratado de crear un lugar mejor para los propios ciudadanos que acuden al SOJ. No sabíamos cómo iba a resultar, pero, al final, creo que ha sido un acierto y se ha notado en el hecho de que cada vez la afluencia es mayor, a lo que ayuda el esfuerzo para ofrecer actividades de interés.

Además, afrontamos un reto muy importante, que es el de la innovación, de cara  a la supresión del papel en el Colegio y en los juzgados. Nosotros estamos concienciados de que eso es una tarea que nos toca asumir, pero no tenemos tan claro qué nos vamos a encontrar desde el lado de los juzgados, cómo va a funcionar, dónde va a fallar… Porque es fundamental que las notificaciones lleguen correctamente, por los plazos... Los abogados vivimos siempre pendientes de los plazos.
Además, la junta, y especialmente el decano, Alfredo, ha sido muy cercano a los compañeros. Creo que es algo que hay que tratar de mantener, porque el colegio no es de la junta. La junta está para representar a los colegiados y para tratar de hacer las cosas lo mejor posible para todos. Ese es, en definitiva, el mensaje que se ha conseguido transmitir y que me parece que hay que seguir transmitiendo.

Carlos Carnicer se dirige a la decana tras su toma de posesión. 

Por lo que comenta, la nueva junta de gobierno es partidaria de darle continuidad al trabajo de la anterior. ¿Podemos hablar de continuismo?
La junta va a tener seis miembros nuevos, se renueva al 50% y por primera vez es una junta paritaria en cuanto al número de hombres y de mujeres, aunque en ningún momento eso ha sido decisivo a la hora de pensar quién podría integrarla. Lo que se ha pretendido ha sido encontrar personas válidas y con capacidad de hacer lo que creemos que hay que hacer.

Los compañeros que se van nos lo ponen muy difícil porque lo han hecho muy bien, empezando por Alfredo, Juan Tomás, el vicedecano, Miguel, Iñaki.. Son personas con un peso específico, profesionales excelentes, tienen mucha templanza, aportan estabilidad y dan mucha confianza a la hora de trabajar. Piensan mucho las cosas, son muy prudentes… Pero el hecho de que haya savia nueva, más joven, también puede imprimir proximidad, sobre todo de cara a los compañeros más jóvenes, que ya son muchos, porque en los últimos años ha habido muchas colegiaciones. Esa es otra idea que la junta ya tenía en mente, pero que, por la cantidad de novedades que se han producido el último año, que ha sido bastante intenso, no se ha podido llevar a la práctica.

Queremos reanudar la actividad de la Agrupación de Abogados Jóvenes. Estuvo visitándonos en octubre la presidenta de la Confederación Española de Abogados Jóvenes, Cristina Llop y ya abordamos el tema con ella. La idea que tenemos es que sea una correa de transmisión de ideas, de necesidades, que sirva para que los compañeros más jóvenes se acerquen al colegio, una vía para a integrarse mejor y recoger sus aportaciones.

En su experiencia, ¿qué aporta a la vida profesional el participar en la actividad del colegio?
Cuando empecé en el despacho no conocía a ningún abogado. Y en esos momentos, cuando se comienza desde cero, el contacto con los compañeros es muy importante. A veces se necesita un consejo y otras sólo que alguien te escuche y te reafirme, que te diga que vas bien. Y yo eso lo encontré en el colegio y en Letrados con más experiencia que han terminado siendo grandes amigos. A veces la imagen que se ofrece del abogado es la de alguien que va a lo suyo, muy competitivo, muy individualista. Cuando se prepara un asunto, efectivamente,  se está solo, con el cliente y la base de datos, frente a la demanda, pero yo siempre me he encontrado con compañeros dispuestos a ayudar.  Hay solidaridad entre los abogados y mucha capacidad de comprensión con los clientes, de ternura incluso. Y eso es bonito, porque a veces el cliente viene perdido, no sabe cómo enfocar los temas.

Su carrera profesional siempre ha estado ligada al turno de oficio
Sí.  Empecé en el turno en cuento me pude apuntar. Y no  tardé mucho en entrar en la Comisión del Turno de Oficio, en la que estuve trabajando varios años, aunque no tenía ninguna función específica: escuchaba y aprendía. Entré en la Junta hace 8 años y fue entonces cuando me nombraron presidenta. Además, ahora mismo me estoy ocupando también de la coordinación del Servicio de Asistencia al Detenido, que es una de las cosas más bonitas que uno puede hacer en la vida.

Blanca Ramos, durante su discurso tras ser nombrada decana.
¿Por qué lo dice?
Es el primer contacto con ciudadanos que están en situaciones en las que son, normalmente, muy vulnerables. Cuando una persona está detenida o citada ante la autoridad judicial para un asunto penal, se siente desprotegida, porque normalmente casi nadie sabe a qué se enfrenta, y el contacto con el abogado es de mucha mayor intensidad. Hasta hace poco, cuando el abogado llegaba a la comisaría, en ocasiones había un tira y afloja para tratar de que se informase adecuadamente al ciudadano de los hechos motivadores de la detención, de sus derechos… Ahora que con los cambios en la ley está claro que el ciudadano tiene derecho a una entrevista reservada con su abogado, antes incluso de prestar declaración o no hacerlo, la utilidad de la defensa es mucho mayor. Se puede informar sin cortapisas de lo que se entiende que es mejor  para enfocar esa defensa y desde el principio. Eso supondrá, en general, una garantía mucho mayor para el ciudadano.

¿Cómo surgió la idea de que fuera usted la persona que esté al frente de la junta?
Me lo propusieron los propios compañeros, Alfredo al frente, cuando dijo que no iba a seguir. Lleva 12 años como decano y más de 20 en la junta. Yo no quería que se fuera, e incluso le insistí en que se quedara, como todos. El MICAP es un colegio pequeño, pero su decano es vicepresidente del CGAE. Es algo que no se puede imaginar, salvo conociendo su valía. Y él ha estado ahí, defendiendo los intereses de la profesión. Porque la idea es que en el consejo estén los que mejor sepan hacerlo.

Además, el resto de los consejeros le tienen mucho respeto, porque no es fácil encontrar a alguien que, como él, sea capaz de no decir nunca nada que esté fuera de tono. Porque a veces no tienes un buen día, o se pierden los nervios. Es cierto que un abogado tiene que tener templanza, no dejarse llevar por las emociones y manejar la situación, pero Alfredo es una persona en la que esa cualidad es especialmente notoria.

¿Deja su predecesor en el cargo el listón muy alto?
Sí, así es. Así que habrá que intentar mantener el nivel, como mínimo. Y es difícil, porque ha sido un excelente Decano. A mi juicio, lo ha hecho de maravilla. Tengo una buena relación con los dos decanos anteriores, Ángel Ruiz de Erenchun, y Javier Caballero. Les tengo mucho cariño y conmigo siempre se han portado muy bien, pero para mí la referencia, por el tiempo que hemos estado colaborando, es Alfredo. Le he visto trabajar, preocuparse, cómo se ha implicado. Aunque a veces pueda dar la impresión de ser una persona seria, un poco distante, quien se quede con esa idea se equivoca por completo. Esa seriedad es muy de aquí, algo muy navarro. Pero basta que te acerques a pedirle ayuda con un problema y mueve Roma con Santiago para intentar arreglarlo. Siempre está ahí. Creo que no hay ningún compañero al que no le haya dado un buen consejo. Otra cosa es que el consejo no haya gustado a quien lo ha recibido. Pero estar ahí, siempre ha estado, que es lo que tiene que hacer el decano. 

Sin embargo tengo una gran confianza en los compañeros de la junta. Un decano sin una buena junta… El decano es el representante, pero es importante tener compañeros que estén trabajando mano a mano contigo. Este es un trabajo de equipo. Y en ese sentido estoy muy contenta, porque se queda gente muy profesional, muy solvente y muy capaz de la anterior etapa. Y los que se incorporan aportan valores que van a servirnos a todos. En las juntas pasadas cada uno ha mostrado formas diferentes de pensar y de afrontar la vida. Pero dentro de eso, ha sido fácil  poner de acuerdo a personalidades tan distintas, porque, fundamentalmente, lo que nos preocupa y ocupa es la profesión. Y eso es un mérito de todos, y especialmente de la persona que ha estado a la cabeza, Alfredo, que ha sido jefe y compañero.

¿Qué lectura hace del hecho de que no se haya presentado otra candidatura?
Yo sé que hay muchos compañeros que confían en nosotros. Y no solo he recibido mensajes de apoyo,  sino también de cariño. Supongo que hay compañeros que no están de acuerdo con algunas de las cosas que se hacen. Nuestra intención es que quienes no estén satisfechos participen más. Queremos que la gente aporte su opinión y su trabajo, para que lo que se pueda mejorar, mejore. A veces no es sencillo dar con la fórmula  para encontrar una solución a algo que igual a ti tampoco te termina de convencer. Y contentar a todo el mundo no es que no sea fácil, es que resulta imposible. A veces se cambia para contentar a alguien y vemos que el cambio no les gusta a otros. 

Lo que valoro es que los compañeros han sido conscientes de que se ha trabajado más allá del interés personal, y esa ha sido una de las claves. Y el hecho de que Alfredo decida dejar sitio para que se produzca un relevo, creo que es un acto enorme de generosidad.

Se va Alfredo Irujo, también es el último mandato de Carlos Carnicer como presidente del CGAE… ¿Estamos ante un relevo generacional? ¿Es un cambio de época?
No puedo hablar respecto al CGAE, porque no sé qué va a pasar. En cuanto al colegio no sé si es adecuado hablar de cambio generacional. Se da entrada a nuevos compañeros. El definir cómo hacerlo va a ser parte de la tarea que tenemos por delante. Ojalá podamos acercar a los compañeros más jóvenes al colegio, porque no se pude trabajar en una institución si no se conoce. Y, para conocerla, hay que empezar desde dentro. No veo otra forma. Saber cómo funcionamos, aunque sea para criticarlo y aportar ideas constructivas.

Supongo que, en parte por la vicepresidencia de Irujo, la sintonía entre el MICAP y el CGAE ha sido grande.
Mi idea es que siga siéndolo. En el colegio hay unas inquietudes mucho más locales, y además nos conocemos todos.  El Consejo tiene unas dimensiones distintas, unos objetivos más generales. En cualquier caso, aunque el trabajo es a distinto nivel, el objetivo es similar: trabajar por algo en lo que creemos, y de la manera en que nos parece que van a funcionar mejor las cosas.

¿Cómo valora el hecho de ser la primera decana del MICAP?
Sé que hay compañeros y compañeras que le dan un gran valor a que ocupe el cargo una mujer y lo agradezco. Pero espero que no sea solo por el hecho de ser mujer y prefiero pensar que también han valorado algo más personal. Y, sobre todo, el equipo. En el fondo, lo que hay que valorar es el trabajo, porque el hecho de ser mujer es algo que no depende de una, aunque esté encantada de serlo.
También entiendo que quien me lo dice, que no han sido pocos, lo hace porque cree que la sociedad no reconoce a las mujeres, aún en el trabajo bien hecho, en la misma medida que a los hombres. Y piensa que el hecho de que una institución como el colegio de abogados tenga al frente una mujer puede ser positivo en el sentido de la visibilización. Pero hay que recordar que en el MICAP hay muchas mujeres, profesionales de enorme valía y que en Navarra, incluso a nivel de representación institucional, hemos tenido una alcaldesa y dos presidentas del Gobierno.

¿Qué aspira a conseguir en su mandato?
Sobre todo que la imagen de los abogados, la interna y la externa, quede en su sitio mediante un sistema de comunicación adecuado. Que realmente nos conozcan por lo que hacemos, que se respete nuestro trabajo. La labor del abogado no se desarrolla solo en un juicio. Al juzgado se llega cuando no hay otra solución, pero el abogado está para muchas más cosas. Para aconsejar, por ejemplo. Su labor es también la de asesorar, negociar, buscar soluciones consensuadas con otros compañeros, proponer en las ocasiones en que lo vea preciso la mediación, etc. Al final, en ocasiones, un mal acuerdo es mejor que un buen pleito, pues la solución que se encuentra, aunque no convenza mucho a nadie inicialmente, es la que han querido las partes, mientras que cuando se pide que un tercero resuelva, es lo que impone otra persona. Lo que surge de un acuerdo parece más fácil de cumplir. Y eso es algo que los abogados hacemos, pero no trasciende tanto. A veces tengo la impresión de que lo que trasciende de los abogados es el pleito, la pelea y que nuestros honorarios son muy elevados y eso no es cierto si se valora realmente el trabajo del letrado.

Además, tenemos previsto continuar con la idea de hacer de la formación un pilar básico, poner en funcionamiento un equipo que esté al tanto de la innovación e ideas, fomentar la participación de los colegiados, ayudar y colaborar en la medida de lo posible para conseguir una justicia más eficaz, estar al día en los avances en materia tecnológica, como es, por ejemplo, la supresión del papel y digitalización de los expedientes, tanto en el Colegio como en los Juzgados, siempre que ello se realice desde un sistema que garantice los derechos y redunde en beneficio, por supuesto, del trabajo de los abogados. Y tratar de que el Turno de Oficio tenga, a todos los niveles, el reconocimiento que merece, que se visualice como un servicio fundamental para los ciudadanos, prestado por profesionales de alto nivel. Todo esto y atender y valorar cuantas propuestas y sugerencias se realicen con ánimo de construir, vengan de donde vengan.

 

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