jueves, 1 de octubre de 2015

“El abogado es en general muy individualista, le cuesta asociarse y hacer un frente común”

La presidenta de la Confederación Española de Abogados Jóvenes (CEAJ), Cristina Llop Velasco, impartió el pasado lunes en Pamplona  la lección inaugural del máster de acceso a la Abogacía 2015-2016, organizado por el MICAP y la UPNA. CEAJ es una asociación sin ánimo de lucro conformada por de 55 Agrupaciones y 7 Federaciones y  agrupa a un total de 50.000 jóvenes letrados. Licenciada en Derecho por la Universidad de Zaragoza (2011) Llop compagina su actividad en CEAJ con su trabajo en Llop y Velasco Abogados.


Cristina Llop, en la sede del MICAP.
¿Qué es Confederación Española de Abogados Jóvenes?
Es la Asociación que agrupa a todos los abogados menores de 40 años de toda España. Somos 55 agrupaciones de 83 colegios. Desde que entré en el cargo en diciembre, si no recuerdo mal, se han incorporado seis agrupaciones y se están creando algunas otras. La idea es que haya una en cada colegio. Y donde no la hay, me gusta acercarme y hablar con los  compañeros jóvenes y animarles a crear una agrupación. Primero, por la vida que da a la profesión en tu propia localidad. Y también por la interrelación que se da entre las distintas agrupaciones, algo que es  muy cómodo cuando tienes un problema en otra punta de España, ya que puedes contar con un compañero que te ayude. Hay veces que, por ejemplo,  no me resulta posible desplazarme, pero sé que tengo un compañero que me lo puede solucionar, y además es alguien a quién conozco personalmente. Así das mejor servicio al cliente. Y a nivel personal y profesional te aporta muchísimo.

¿Qué beneficios tiene para un abogado que acaba de incorporarse a la vida laboral formar parte de CEAJ?
Nosotros pretendemos, a nivel local, llegar a los abogados que acaban de colegiarse y todavía no tienen conciencia de qué es el colegio. Recuerdo que cuando empecé estaba muy perdida. Aunque mi padre era abogado, ya estaba jubilado. Mi contacto con el colegio era siempre a través de gente mucho  mayor que yo y no me sentía identificada con la institución.

Así que, por un lado, la agrupaciones locales de abogados jóvenes permiten conocer a personas que tienen características similares a las tuyas, que tienen tu edad y que pasan las mismas penurias que tú al principio, y a las que incluso puedes llorarles las penas.

Además, en lo que se refiere a la formación, nos hemos dado cuenta de que la oferta de los colegios a veces es  demasiado especializada  para alguien que acaba de incorporarse a la vida laboral. Cuando acabas la carrera sales sin ningún conocimiento de la práctica y esas formaciones suelen estar  muy centradas en determinadas materias.  Si bien con el máster de acceso a la profesión esperemos que esta situación cambie, lo cierto es que el recién licenciado no tienen ningún conocimiento de la práctica profesional.

Así, en Zaragoza, que es donde yo estoy colegiada, empezamos haciendo talleres prácticos. Por ejemplo, sobre cómo hacer una nómina. O sobre cómo leer un plano de urbanismo, porque la gente no sabe diferenciar un tipo de suelo de otro. Nos planteamos cursos que fueran muy básicos y que sirvieran realmente para los primeros casos que te puedan venir y te ayuden con los conceptos básicos.

Luego nos sorprendió ver que venían compañeros más mayores que no sabían, por ejemplo, hacer una nómina. Siempre depende de las agrupaciones locales, pero en general son cursos que si bien están subvencionados para los menores de 40 años,  también están abiertos a la participación de compañeros de cualquier edad. Cada agrupación se organiza como le parece oportuno, en función de las necesidades del colegio.

¿Qué relación tiene la asociación con los colegios, en este caso con el MICAP?
Nosotros no dejamos de ser parte del colegio. No creo que seamos una sección, como puede ser la sección del turno, sobre todo porque nuestro papel es distinto. Realmente la función de la agrupación de abogados jóvenes es complementar al colegio en aquello a lo que no llega, e invitar o animar a los compañeros jóvenes a que empiecen a formar parte del colegio. Al final, los abogados jóvenes son los que van a sustituir el día de mañana a los que lo dirigen ahora. Y si no les inculcamos un sentimiento de colegial, los colegios morirán.

Además, como el abogado es tan individualista y le cuesta tanto el unirse por un interés común, de lo que se trata es de saber cuáles son los intereses de los abogados jóvenes, aunarlos y ayudarles en sus comienzos en todo lo que sea posible. Creo que las asociaciones de abogados jóvenes sirven para que los abogados se acostumbren a pensar en el colegio como su casa, para que entren sin ningún tipo de complejo y que se sientan libres de aportar ideas. 

A veces hay gente que critica a los colegios, pero alguien que no está de acuerdo en cómo se hacen las cosas lo que debería hacer es involucrarse para cambiar aquello que no le gusta.  Puedes empezar por solicitar entrar en alguna comisión, o llamar a decano, que en general suele ser una persona accesible, y proponer ideas que sirvan para mejorar el funcionamiento del colegio. Y es algo que no se hace. Si crees que las cosas no están bien hechas o que se pueden mejorar, participar es generalmente la mejor opción.

Cristina Llop es la presidenta de la Confederación Española de Abogados Jóvenes
¿Cuentan los asociados a CEAJ con un carné propio además del carné colegial?
No, aunque no descartamos la idea de un carné. No por diferenciarnos del resto de abogados,  sino por cuestiones de orden práctico. Por ejemplo, tenemos firmado un convenio a nivel nacional con la Con federación Española de Jóvenes Empresarios, o con algunas editoriales… Tenemos diferentes acuerdos cuya aplicación depende de que formes parte de la agrupación, y a veces es un poco complicado controlar quién puede beneficiarse de estos acuerdo si no tienes un carné o un número identificador concreto como abogado joven.

¿Qué tiene que hacer un abogado que quiera formar parte de la agrupación?
Lo más habitual es que se pueda hacer de dos maneras. O bien al colegiarte, simplemente por ser menor de 40 años, pasas a ser miembro de la agrupación de abogados jóvenes, sin necesidad de solicitarlo. O bien, como sucede en Zaragoza, que es donde yo estoy colegiada, hay que solicitarlo de manera expresa.

¿Qué relación tiene CEAJ con Inicia Abogacía? Da la impresión de que son proyectos dirigidos a públicos parecidos.

Colaboramos con Inicia Abogacía como administradores de varios foros a través de las agrupaciones. Nació de la mano del Consejo general de la Abogacía pero por su naturaleza, era natural que formáramos parte de  él, simplemente por ser un espacio también destinado a abogados jóvenes. Aunque también se dan de alta muchos compañeros de más de 40 años simplemente por el hecho de poder establecer relaciones con abogados de todas partes de España.
Cristina Llop, durante la conferencia que pronunció en la UPNA.
                                               ¿ES LA ABOGACÍA UN NEGOCIO?

Cristina Llop abrió la conferencia inaugural del Master de Acceso a la Abogacía respondiendo a la pregunta que era el título de su charla: ¿Es la abogacía un negocio? Lo es, confirmó, pero no todos los abogados son conscientes de ello y, en consecuencia, cuando trabajan no utilizan las reglas y normas que se aplican en el mundo de los negocios. “Tenemos que aprender a vender nuestro oficio”, indicó a los estudiantes que escuchaban su intervención, y dijo que para conseguirlo los abogados “deben identificar al cliente potencial de su despacho, sus necesidades y qué le preocupa al contratar un servicio”. Después tendrá que localizar la plataforma y el contenido ideales para darse a conocer.

Llop, que fue presentada por el decano del MICAP, Alfredo Irujo, indicó que hay abogados y despachos que aunque utilizan técnicas de negocio, las usan mal. En este sentido expuso varios ejemplos de lo que no debe ser un anuncio de un bufete o de un letrado porque, como indicó uno de los asistentes a la lección inaugural, lo único que conseguían era generar desconfianza. Ofertas de precios que parecen las de un comercio en horas bajas, publicidad engañosa, servicios dudosos utilizados como reclamo… Hizo notar que son anuncios en los que, además, se olvida la deontología, a pesar de que como recordó el artículo 1.1 del Estatuto General de la Abogacía Española proclama que “la abogacía es una profesión libre e independiente que presta un servicio a la sociedad en interés público y que se ejerce en régimen de libre y leal competencia, por medio del consejo y la defensa de derechos e intereses públicos o privados, mediante la aplicación de la ciencia y la técnica jurídicas, en orden a la concordia, a la efectividad de los derechos y libertades fundamentales y a la Justicia”.

Insistió en el inexcusable compromiso de los profesionales del Derecho con la deontología, y por ello invitó a los estudiantes a reflexionar sobre qué tipo de abogado quieren ser y cómo van a relacionarse tanto con sus compañeros como con los clientes. Una reflexión que, según dijo, bien puede basarse en el primer artículo del Código Deontológico de los Abogados Europeos, donde se advierte de que la profesión de abogado “impone múltiples obligaciones y deberes, legales y éticos, en ocasiones contradictorios en apariencia, que eventualmente podrían entrar en conflicto con el cliente; con los tribunales y otras autoridades ante las cuales el abogado asiste o representa al cliente; con su profesión en general y cada compañero en particular, y con el público, para el cual una profesión liberal e independiente, regida por el respeto a unas reglas que se ha impuesto a sí misma, es un medio esencial para la salvaguarda de los Derechos Humanos frente al Estado y a otros poderes e intereses”.

En opinión de la oradora, los despachos de abogados españoles no se han adaptado a los profundos cambios que ha experimentado la sociedad y que sí han obligado a transformarse a otro tipo de negocios como la venta de música, las entidades bancarias o las tiendas de ropa, con el denominador común de que todos ellos han optado por la relación on-line con sus clientes. Pero los letrados también tienen a su disposición herramientas informáticas que ayudan de una gestión más eficaz de los despachos, entre las que citó Lexnet, Dropbox, Google Drive o Skipe, y animó a los futuros abogados a familiarizarse cuanto antes con su uso.

Cristina Llop destacó, asimismo, modelos de negocio innovadores puestos en práctica por despachos de abogados anglosajones, como ofrecer presupuestos cerrados a los clientes (una estrategia que ha tenido muy buena aceptación, aunque el precio sea algo más elevado) y buscar su feed back; informar en tiempo real del importe del coste de los servicios contratados, o dotar al despacho de una estructura organizativa horizontal, de tal forma que los abogados perciben su remuneración en función del trabajo realizado.

 

© 2014 MICAP Gabinete de Comunicación online. Rediseñado sobre la plantilla Templateism

Back To Top