viernes, 13 de febrero de 2015

“Para mí es muy importante que el público se sienta integrado en los conciertos”

Miguel Ángel “Lawyer” González (Pamplona, 1959), compagina  el ejercicio de la abogacía con su otra gran pasión, la música. Casado y padre de dos hijos,  en lo profesional,  trabaja como abogado independiente en su propio despacho  y colabora con ABN Consultores. En lo musical,  desde hace 24 años es el cantante del grupo  De 2 en Blues Band, una de las formaciones más longevas y conocidas del panorama musical local. Mañana sábado actúa en Pamplona con su nuevo proyecto, The Modern Soul Gang. La cita es a las 23.30 horas, en el Beer Station. (C/ Monasterio Aberin, 5, enfrente de la Audiencia).

Abogado y cantante de blues y soul. De entrada, parecen mundos muy distintos, casi contrapuestos.
Podría decirse que soy abogado a causa del ambiente familiar. A mí me encanta el derecho y  tengo vocación jurídica gracias a mi padre que era Magistrado, y ejerció su cargo en Pamplona durante muchos. Primero en la sala de lo Civil, y luego en la sala de lo Contencioso Administrativo y ha ejercido una gran influencia en sus hijos. Además, tres de mis hermanos son jueces, también en Pamplona. El influjo paterno fue tan potente que cuatro hermanos estudiamos judicaturas. Yo al final lo dejé porque cambiaron el programa y el sistema de exámenes, y suponía un volver a empezar a estudiarlo todo  desde muy atrás.

Y su  afición por la música… ¿También viene de familia?
Había también tradición musical en mi casa, tanto por parte paterna como materna. Mi madre también había sido cantante, había formado parte de coros. Y mi padre era un  humanista al que le interesaban todas las manifestaciones de la cultura. Era un melómano nato. Tenía una colección de 10.000 discos. Y entre ellos, una  pequeña colección de discos de Jazz. La música clásica me encantaba, pero lo que  me subyugaba era la música negra. Esos discos de jazz que tenía mi padre, junto con las influencias que recibía a través de la televisión, la radio, el cine… ¡Soy muy cinéfilo también! Poco  a poco fui descubriendo la música negra, hasta que se me metió dentro y paso a formar parte de mí.

¿Estudió música de manera formal o siempre lo ha tenido como una afición?
No. Empecé a estudiar guitarra, con 13 años, pero lo dejé. El tiempo no da para todo, y  tampoco era muy hábil con las manos. Quizás con una mayor dedicación hubiera podido terminar tocando la guitarra o el piano. No me hubiera venido nada mal.  Incluso antes de estudiar Derecho, quería haber estudiado Arte Dramático, pero no tuve apoyo, lógicamente porque no parecía una salida seria. El mundo artístico se veía como un hobby. Y así lo seguí cultivando. Sigue siendo un hobby, pero es un hobby muy serio. Nuestra banda es prácticamente profesional, no en cuanto a dinero ganado, sino en cuanto a actitud, calidad, estilo y  forma de presentarse y de actuar. Porque actuamos como profesionales. Además de nuestros conciertos en pequeños locales, hemos actuado en grandes festivales de blues y de jazz y en grandes escenarios con buena acogida de público y crítica, pero de este tipo de música no se vive. Algunos miembros de la banda, no obstante, se gana la vida con la música.  El teclista, por ejemplo,  es profesor del conservatorio; y el guitarrista también es profesor en una academia. Los demás tenemos otras  profesiones.

Foto: José Castells.

¿Diría que hay una intercomunicación entre los dos mundos en los que se mueve, el del derecho y el de la música, o son completamente independientes?
Los veo independientes. Quitando mi sobrenombre, “Lawyer” (abogado en inglés), no tienen mucha comunicación. Eso sí, el mundo de la música sirve para eliminar tensiones que muchas veces te las puede causar el ejercicio profesional

¿Qué le ha llevado a crear una banda paralela con The Modern Soul Gang?
La necesidad de realización vital. La música afroamericana me atrapó, y pase por diferentes géneros. Primero fue el jazz. Más adelante me metí en el mundo del blues, en un sentido amplio, y eso es lo que más me gustó. Y de hecho, llevo 24 años cantando en una banda de blues, como es De 2 En Blues Band, que sigue siendo mi banda principal.

Pero poco a poco, siguiendo la evolución natural de la música negra,  la investigación y el olfato musical me llevaron al Soul y decidí que quería ser soulman.  Es una música inagotable, no la puedes abarcar.  Lógicamente, está emparentada con el Jazz y con el Blues, forma parte del gran tronco  de la música negra. De 2 En Blues Band tiene un cierto estilo de bluesoul y también hacemos temas de soul, pero necesitaba hacer  puro soul y tuve la ocasión y la suerte de formar la nueva banda.

¿Qué tiene el Soul que no tenga el Blues?
El Soul llega más allá que el Blues. Ofrece una mayor complejidad. No es tan simple en su estructura. Ofrece un mayor contenido de expresividad vocal, porque todos los cantantes de Soul proceden del mundo del Gospel, y este es un mundo eminentemente vocal. Como cantante, veía un mayor nicho de realización artística. Además, es más melódico, ofrece una mayor variedad y tiene muchos elementos de baile. Todas esas razones me hicieron llegar a  la conclusión de que el Soul es el género que más me gusta.

Hay un Soul inicial que empieza por el Doo Wop,  en los años 60. Tiene ciertos toques pop, en el caso de Motown o puede ser más afilado, más aguerrido, como el Soul sureño de Stax. A continuación, en los 70, llega lo que para mí es el clasicismo y la cumbre, por así decirlo, del género. Esta es la época con la que me identifico más.  En esta época  mejoran terriblemente los medios de grabación, lo que provoca que se puedan introducir instrumentaciones más complejas, arreglos de mayor riqueza.

De 2 en Blues Band más Broken Horns

¿Este tipo de Soul, el de los 70,  es el que se va a encontrar el público que se acerque este sábado a verles actuar en el Beer Station?
Sí. Se va a encontrar con un Soul más sedoso, sensual, de baile, con raíces de los 70. Muy de comunicación con el público, de pregunta y respuesta.  Para mí es muy importante que el público se sienta integrado en los conciertos. Sentir su feedback es fundamental como intérprete. Si el público está mínimamente predispuesto, vamos a enganchar, vamos a tener una buena comunicación durante el concierto y va a ser una noche memorable.

¿Qué tal está siendo al experiencia con la nueva banda en este sentido?
Muy buena. Esta banda está formada por unos músicos extraordinarios, todos profesionales del Jazz de nivel internacional. Y la respuesta del público está siendo muy buena, porque ve que hay una calidad tremenda. Aunque claro,  sólo llevamos un año, y como es lógico, nos falta el rodaje que tiene la banda de blues, que cuenta con 24 años de historia. Hemos hecho pocos conciertos todavía.

¿Suele encontrarse en el público a muchos compañeros de profesión?
Suele haber algunos compañeros abogados, sí. Incluso hay  compañeros que  tienen nuestros discos, suelen preguntarme por la banda y visitan nuestra página web www.de2enbluesband.com. Aunque, en general,  creo que en el mundo del derecho la gente no conoce esta faceta. Habrá quien que se sorprenderá al ver esta entrevista. 

Se dan casos de abogados que sean músicos, pero ahora no me viene a la cabeza ningún juez. Si hubiera aprobado las oposiciones….
 Esta vocación yo no la hubiera podido abandonar. Hubiera sido un juez cantante. Hubiera sido llamativo, pero no está prohibido. Los jueces tienen dedicación exclusiva. Esto significa que tienen prohibida casi cualquier otra actividad, excepto en el mundo de la docencia y en el de la cultura y el arte. Por lo tanto, no hubiera habido  ningún tipo de incompatibilidad. Con lo cual yo ya sabía que si terminaba las oposiciones iba a seguir catando.

¿Han heredado sus hijos alguna de sus dos pasiones?
Mi hijo mayor parece que ha heredado mi cinefilia. Este año ha empezado a estudiar Comunicación Audiovisual, y hace vídeos, tiene un canal en You Tube. Por otra parte, es actor de teatro, y es buen actor. Además es, prestidigitador. Hace trucos muy divertidos. Mi hija es un poco más tímida, pero toca la guitarra y canta, saca canciones…

¿Y el derecho?¿Alguno de ellos sigue la tradición familiar?
No, eso no. Sí que  me hubiera gustado, de la misma manera en que yo hablaba de temas jurídicos con mi padre, hubiera podido hacerlo con ellos, hubiera sido un punto más de conexión. Me hubiera gustado que estudiaran Derecho, pero la decisión les corresponde a ellos.




 

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