martes, 28 de octubre de 2014

El indulto, a debate

"Deben excluirse aquellos con un plus de responsabilidad"

(Artículo de opinión escrito por Alfredo Irujo, decano del Muy Ilustre Colegio de Abogados de Pamplona y publicado en el Diario de Navarra el domingo 26 de octubre de 2014)

Aunque pueda pensarse que la institución tiene un difícil encaje dentro de la clásica división de poderes de un Estado, no soy contrario a la figura. Me viene a la memoria la cita de Cicerón, "summum ius, summa iniuria", para recordar que la aplicación estricta y a ultranza de la ley penal puede ocasionar, en ocasiones, injusticias materiales. Desde ese punto de vista, que se tengan en cuenta, excepcionalmente, razones de justicia, proporcionalidad o equidad, para aminorar o eliminar incluso la pena, no me parece mal. La pena puede ser justa con carácter general pero no en el caso concreto, a pesar del margen de arbitrio judicial que pueda existir. El ejemplo más claro puede ser el de la dilación indebida del proceso, de forma que para cuando hay que sancionar el delito, su autor se encuentra plenamente integrado en la sociedad, con un trabajo estable, familia, etc. Con el indulto se pueden corregir, individualizadamente, estas situaciones y otras parecidas, tales como la desproporción de la pena, la corta o avanzada edad del condenado, la escasa trascendencia del delito o de su reproche social, etc.

2. Cuestión distinta es la de su aplicación, que entiendo debe ser siempre razonable y estar motivada en esas razones de justicia, proporcionalidad o equidad, sin incurrir en arbitrariedad. No puede convertirse en una lotería, como ya criticaba Concepción Arenal. Desde ese punto de vista resulta aconsejable una regulación del indulto más pormenorizada que la que se realiza en la antigua ley de 18 de junio de 1870, modificada en el año 1988, en la que se gane en seguridad jurídica, con indicación de presupuestos y requisitos, exigencia de motivación e interdicción de la arbitrariedad. Además, deberían quedar excluidos del indulto todos aquellos que tienen un plus de responsabilidad en la sociedad y cuya conducta debería ser ejemplar para los ciudadanos. Se trata de una cuestión apuntada doctrinalmente para evitar que quienes gozan por su situación de ciertos derechos y privilegios, concedidos para el buen cumplimiento de las funciones públicas, abusen del sistema, delincan y luego sean indultados. En todo caso, además, siempre han de tenerse en cuenta los intereses de las víctimas.

Reproducido con el permiso de Diario de Navarra.

 

© 2014 MICAP Gabinete de Comunicación online. Rediseñado sobre la plantilla Templateism

Back To Top